lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Qué quieres ser de mayor?

Niño, cuando seas mayor, ¿qué quieres ser? La eterna pregunta a cualquier crío. El niño, que piensa que será mayor en un máximo de 10 años, contesta siempre que bombero, policía, jugador de futbol o “lo mismo que papá” (que es un concepto indeterminado, pero como lleva corbata y trae dinero a casa, es algo que plantearse). Pero el niño se equivoca, porque es niño y no sabe nada. Lo que el niño no llega a comprender del todo es que será; igual que su padre, su madre y sus abuelos; repositor.

Cuando trabajas en un supermercado, de lo primero de lo que te das cuenta es de que todo el mundo es repositor. La diferencia es que unos pocos cobran por ello y el resto no. Cierto es que los que cobran por ello se llevan la peor parte: descargan el camión, sacan la mercancía a la tienda y la colocan como debería estar; y el resto simplemente la mueven a su antojo.

Entiendo ciertos comportamientos de los consumidores como el de evitar la rotación en productos frescos. “Rotar”, en el argot del reponedor consiste en colocar los productos en orden respecto de la fecha de caducidad, con lo que los que caducan antes son los que están más “a mano”, en la parte frontal y superior del lineal, y los que tienen fechas más largas quedan más “a trasmano”, en la parte de abajo y de atrás. Cierto que si te vas a comprar un pack de 8 yogures y te vas a tomar uno cada noche, es normal que rebusques un poco para que la fecha de tus yogures sea de más de ocho días; ya que lo que no quieres es comerte los dos últimos caducados. Todos sabemos que no pasa nada por tomarse un yogur caducado de un par de días, pero no mola comprarlos a sabiendas. Y ahí es normal que la gente meta la mano en los liniales y los reponga como les venga en gana. Coñazo para el reponedor, que luego tendrá que volver a rotarlos al rato para que estén correctamente colocados (según la empresa, que no quiere que le caduquen en el lineal), pero legítimo.

El problema es que esto suele irse de las manos. Si lo has hecho con el yogur, ¿por qué no hacerlo con el pollo? ¿Y con las patatas fritas? ¿Y con las latas de sardinas en tomate (total, solo tienen unos dos años de fecha)? ¿Y con el detergente en polvo? Sí, habéis leído bien. La gente sabe que en todos los supermercados se rota, con lo que el material más inaccesible es más “fresco”, y por llegar al detergente en polvo “más fresco” (dime tú de qué coño sirve si no caduca) desmontan lineales para coger el de más abajo. Ayer lo presencié. No creáis que es un decir. Paseando por la tienda me encuentro a una adorable ancianita que me había desmontado un lineal de cinco alturas de detergente en polvo de 5 kilos para coger uno de abajo. No vi más que a la señora cogiendo el último e intentando colocar todos los anteriores; pero me la imagino cargando de dos en dos los tambores de detergente para tirarlos al suelo y poder coger el que ella quería.

Eso por no decir, que el equilibrio en un palet lleno de tambores de detergente es inestable y que en cualquier momento se le podía haber caído todo encima; para que los malos fuéramos nosotros, la multinacional déspota aplasta-viejas…
Ejemplos hay muchos más: el tipo que llega corriendo y te destroza el lineal de bebida isotónica para coger la lata con la fecha más larga y abrirla en cuanto pasa por caja, la gente que busca el yogur del camión que acaba de entrar para cenar esa noche, o las madres que te rebuscan en las cajas de chocolatinas para que su niño se coma antes de pasar por caja una barrita de chocolate y miel con más caducidad que ninguna.

Ese niño de los morritos llenos de chocolate y las manos manchadas cuando pasa por caja, crecerá y posiblemente no será ni futbolista, ni policía, ni bombero. A lo mejor sí que puede ser como papá y ponerse corbata, quién sabe. Pero lo que es seguro es que de mayor todos sabemos lo que será: repositor.

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